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Confidencias muy íntimas.

Confidencias muy íntimas.


Me he ido al cine a ver Confidencias muy íntimas.
Las críticas no la ponían demasiado bien.
Me ha gustado mucho.
Por encima de la propia peripecia de la confusión inicial.(mera anécdota).
Sin ser una gran película me ha llegado.
La interpretación es muy buena.
Eso, me ha gustado, pero ahora no tengo tiempo de escribir para mi post de hoy.
Además tengo sueño.
Y no quiero recurrir a cosas que tenga guardadas (ahí están bien)
Tampoco ha sido un día especialmente...
A la mañana he estado en seis clientes, he hecho unos 100 kms, he subido un puerto (de montaña, claro) en medio de una impresionante niebla, dentro de un pueblo me he perdido en esa niebla, las personas parecían fantasmas, en serio, algunas me han sonreído, me han firmado un contrato, he dejado ofertas, he sonreído también, me han contado cosas interesantes, he conocido a personas nuevas, interesadas en lo que les decía, mi coche rueda muy bien (demasiado rápido, me dice M), tengo buenos proyectos profesionales para este enero, he comido muy a gusto (tampoco importa qué), he chateado con una mujer descalza (hasta el cuello), he leído varios poemas de Gamoneda, he escuchado “Debut” de Björk, música de Madagascar y a K.I.M, un cd que me compré en Paris (es cierto, no quiero ser snob),he recogido de correos mi revista FMR, he vuelto a trabajar, a la tarde en la oficina, he preparado informes, ha hablado por teléfono con clientes, con técnicos, con una amiga de la infancia (dos veces) (es curioso, no sé ya si es amiga de la infancia o de la vejez), constato que hoy no he corrido (corrí ayer), tentado estoy de ir (a correr) pero me voy al cine (ya te lo he dicho), solo, últimamente voy solo a casi todo los sitios (¿es esto cierto? ¿sé la causa? ¿es esto un post?¿qué coño es esto? ¿de qué estoy hablando?¿realmente soy yo? ¿a quién le importa? teniendo tanto por leer, hacer, vivir, ¿para qué demonios escribo esta mierda?), y aquí me paro y te hablo de lo que realmente quería hablarte, es decir, de la Sala de los Animales del museo Pío Clementino en el Vaticano.
Sí, en mi primera visita a la Capilla Sixtina me admiró más mi presencia allí (oh, indigno) que las propias pinturas de Miguel Ángel. Me pasa siempre, me pasó lo mismo en Venecia, que creía estar viviendo la vida de otro. Es lo que tiene ser pobre, que lo bueno les pasa siempre a los otros. Bueno, decía que en ese zoológico de piedra...un momento, un momento, no está fácil de encontrar, al llegar a los Museos Capitolinos hay que atravesar el magnífico patio interior, si ese de la piña gigante y los pavo reales de piedra (tengo fotos, las pondré aquí cuando las revele) y entrar por, digamos, la parte de atrás, es fácil, siempre suele estar lleno de colegiales italianos y de turistas japoneses. Hay una “garza que engulle una rana y atrapa a otra”... perdona, en serio, me duermo, otro día sigo, hoy me muero de sueño, además no tengo nada que contar y quiero terminar mi Zweig. Buenas noches.


Un momento, os recomiendo a Pascal Quignard.
Ahora sí, buenas noches.

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6 comentarios

Felicidad Segurado -

Me detengo, con la seguridad de encontrarte en tus letras y con la no menos certeza de leer algo grande, porque en definitiva la vida te sigue conquistando, saludos

siloam -

anda que no tiene "emoción" el día a día, eh? :)

Esstupenda -

volvi...y te leo.
Me gusta cuando escribes tu día a día, quizá es lo mejor que tienen los blogs, compartir algo cotidiano que te permite ver al otro, es una forma distinta de comunicación.
Besos
Por cierto no solo los pobres piensan que lo bueno les pasa siempre a otros :)
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ML -

Se me olvidó decirte. Aquí aun es el dia 17. Pero ya anocheció tambien sobre el cielo. Me entristece que se vaya la luz tan despavoridamente. ¿A ti no?

ML -

Eso digo yo, ¿que coño haces escribiendo con los ojos cerrados, sin encontrar el boli ni el ordenador? Además, tanto patio que atravesar y tanto frio y las ranas devoradoras. Yo tambien tengo sueño, pero no quiero dormir sin que me cantes. Luego, oir los gritos de los pavos reales. Ellos me despertarán cuando vuelvan las pesadillas, esas que me hacen verte con clientes, comiendo, circulándo por diversos momentos sobre un arcoiris de cemento.

Tharsis -

Yo también me admiré de mi presencia en la Capilla Sixtina, más que de todo lo que vi allí, porque eso ya lo sabía de siempre... sin embargo, nunca pensé que yo alguna vez estaría debajo de todo aquello, sentada, cansada, mirando hacia el techo con la boca abierta, con una mochila pesada, y con mucha sed. Uno se asombra a menudo de ciertas cosas como esa... la próxima vez, iré más descanasada a verla :*. Buenas nochesss
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